viernes, 16 de julio de 2010

Entre la nada y la vida (2007), de Gloria Cruz Moreno


Entre la nada y la vida es el relato de la conversión al catolicismo de la autora a los 35 años. Ella explica en el libro que se hubiera considerado católica desde mucho tiempo atrás e incluso iba a misa casi todos los domingos, pero no consideraba la fe como algo verdadero y ni siquiera creía que existiese la verdad.
La autora describe con maestría el ambiente de cinismo y escepticismo en el que se educó y cómo buscaba infructuosamente en los que le rodeaban una orientación en la vida. Incapaz de dar con el sentido de las cosas sí que descubría, en cambio, con claridad, que los criterios con los demás se conducían eran insuficientes o mentirosos.
En ese panorama de desesperación abrieron una brecha algunos ejemplos singulares de vida coherente, con los que se encontró sorprendida; pero, sobre todo, el ejemplo de Juan Pablo II. Leyendo por azar la biografía que George Weigel escribió del Papa, entendió lo que significaba creer (de verdad) y la transformación radical que esas convicciones dan a la vida.
La mayor parte del libro está dedicada a mostrar la frustración de no encontrar qué hacer con la propia vida y en esa tarea se hace un pelín reiterativo. La personalidad de la autora es, digamos, filosófica: descubre la pobreza de planteamientos vitales que a otros parecen servirles. Quizá otros lectores encuentren que Gloria Cruz exagera o se toma las cosas por la tremenda. En realidad saca las consecuencias últimas de lo que ve y descubre las inconsistencias. Para mi gusto, es un libro muy recomendable. Lo que cuenta tiene mucho interés y lo cuenta muy bien. 5/5.

martes, 22 de junio de 2010

Chuquisaca (1912), de Ciro Bayo


Este libro me ha dado muchas satisfacciones y la primera fue haberme interesado por él, porque el título no ayuda y el autor no es demasiado conocido.
Pero yo sí conocía un poco a Ciro Bayo porque había leído tiempo atrás un relato magnífico que está publicado en Cátedra: Lazarillo español.
Aquella lectura me había sorprendido y me dejó con ganas de leer más cosas de su autor. Relataba un viaje a pie, sin un duro, de Madrid a Barcelona (creo recordar) y me recordó el estilo enjundioso de Cela en Viaje a la Alcarria sólo que narrado todo con más naturalidad, sin el tono impostado de Cela que a mí se me hizo muy cargante.
Digo que me recordó a Cela porque yo lo he conocido después, pero en realidad Bayo (1860-1939) es un precedente de Cela.
Después de investigar un poco, me parece recordar que concluí que Ciro Bayo era un escritor perdido, desencuadrado, de esos escritores "injustamente olvidados". Y que de él no había ningún otro libro editado actualmente.
Hasta que llegó la Feria del Libro de 2009. Ya he contado alguna vez que a mí la Feria no me atrae mucho. Se pasa de ordinario un calor de muerte y casi todas las casetas tienen escaparates muy parecidos. Compro algo por impulso y me traigo a casa media docena de catálogos que nunca llego a consultar después. Estuve en la Feria un día el año pasado porque me "arrastraron". Allí me acerqué a un puesto compartido a medias por las editoriales "El rey Lear" y "Ediciones del Viento" y me gustó mucho lo que vi. (Dicho sea de paso: Ediciones del Viento es una editorial de La Coruña y sus libros son muy curiosos. Chuquisaca es un ejemplo.) Me interesé por este libro, aunque no hasta el punto de comprarlo. Ya he contado lo que atañe a mi interés por Bayo, pero también me interesaba Bolivia pues tengo un gran amigo boliviano. Un año después satisfago esa inquietud y disfruto mucho haciéndolo.
El libro está basado en las andanzas reales del autor quien en 1892, montado a caballo, pretendía llegar a Chicago partiendo de Tucumán (Argentina).
Se detuvo en Chuquisaca (actual Sucre), montó una escuelita y pasó tres años como maestro que, junto con otros en distintos oficios, le dan a Bayo para hacer un retrato en apariencia equilibrado del sg XIX boliviano, entreverado de sus propios sucesos. 4/5.

jueves, 10 de junio de 2010

miércoles, 9 de junio de 2010

La historia secreta de Tom Trueheart (2006), de Ian Beck


Me he leído este libro porque su traductor al español fue alumno mío cuando estudiaba Bachillerato y me dijo que se había divertido mucho traduciéndolo. Me hacía mucha ilusión poder valorar ese trabajo y también leer algún libro infantil que valiera la pena: ¡Parecen todos los libros infantiles y juveniles tan anodinos e intercambiables!

La historia secreta de Tom Trueheart es un ameno libro infantil que tiene a un niño de doce años como protagonista (y supongo que en sus alrededores está el lector tipo al que el libro va dirigido). Tom Trueheart es el menor de siete hermanos y se ve en la obligación de salir a la aventura en rescate de sus hermanos, que han desaparecido misteriosamente.

El libro es inteligente, bienhumorado y fantasioso.

Original y ameno. Está bien. 4/5

viernes, 28 de mayo de 2010

Farsa y Justicia del Corregidor

Hace mucho que no dejo noticias por el blog, porque todo artista pasa de vez en cuando por etapas de sequía.
Lo dicho es por analogía. El artista digamos que soy yo y la sequía es que no sé qué decir o no tengo mucho que decir.
El curso ha entrado en su fase final: alumnos quejosos por la media o por la nota de este examen, padres preocupados porque se ve inminente el cumplimiento de lo que se veía venir, alumnos nerviosos por la selectividad (ahora PAU) que llega, etc.
Mi cerebro está casi en blanco. No consigo leer. No tengo mucho que contar.
En pequeñito (por si nos oye la SGAE) debo decir que he representado con alumnos de 13 años "Farsa y Justicia del Corregidor" de Alejandro Casona. Van ya tres representaciones diferentes: una en un hospital ante niños en tratamiento oncológico, otra para alumnos pequeños (10 y 11 años) y otra para padres. Divertidas anécdotas en todas (pero estoy cansado y me las callo). Perdonad este silencio parcial.
Tened en cuenta al menos que he roto el silencio absoluto. Gracias.
¡Oh, Cielos! Ni siquiera he felicitado a Santi por su cumpleaños.
¡Santi (si pasas por aquí): muchas felicidades atrasadas!

jueves, 6 de mayo de 2010

The jungle book (1894), de Rudyard Kipling


Tengo aprecio por la figura de Kipling y, sin embargo, mi aprecio no acaba de encontrar refrendo en sus libros. Me gustó Kim, hace años, pero sin entusiasmos; y ahora me ha gustado The jungle book, también sin entusiasmos.

La parte de Baloo, Mowli y compañía (los cuatro primeros capítulos) la tengo estragada. No he logrado librarme del recuerdo de la versión de Walt Disney. Es un recuerdo lejano, pero que se impone. Las otras historias, a su lado, se convierten en una especie de prórroga un poco insípida.

En general, The jungle book comparte ese ecologismo primero que usaba el recurso divertido de pintar a los animales como hombres y a los hombres como animales. Ahora que legalmente se le conceden a las bestias cosas que se niegan a las personas, que falta sensibilidad ante muchas injusticias y sufrimientos humanos pero sobra para protestar contra los abrigos de pieles, el toreo o la caza... Ahora que se protegen los huevos de águila real o las crías del lince ibérico mientras se promueve el aborto o se les dan "derechos" a los monos... ahora ese tono simpático ya no me hace gracia. Casi diría que estas lecturas han pasado a ser poco recomendables, subversivas.

En fin, quizá exagero un poco. 3/5.

lunes, 3 de mayo de 2010

Ángulo de reposo (1971), de Wallace Stegner


Me había gustado tanto la primera novela de Stegner traducida al español (En lugar seguro, 1987; mi comentario aquí), que me planteé leer ésta en cuanto supe que también lo habían editado. Sólo me retraía su extensión (700 páginas).

El narrador inicial es un profesor universitario retirado, un historiador que decide escribir la historia de sus abuelos: un matrimonio emprendedor, que vivió en el "legendario" Oeste (California, Colorado, Idaho) a fines del XIX.

Al principio de la novela me volvió a impresionar el dominio narrativo de Stegner porque construye varios personajes distintos, de distintas épocas, les da voz y personalidad y luego combina esas voces con acierto, sin confundirlas, como un compositor se sirve de instrumentos de diferente naturaleza.

Después disminuyeron los alardes narrativos, creció la historia y me fui interesando más y más por la vida de los abuelos. No tanto por los hechos exteriores como por la evolución de cada uno y por la repercusión que esa evolución iba teniendo sobre su relación matrimonial: algo que Stegner describe con maestría (y algo que ya me había impresionado en la otra novela). Luego se me hizo un poco insípido el último tercio.

El libro empieza firme y va decayendo, también porque los protagonistas empiezan jóvenes y vigorosos y terminan gastados. Leído con trabajo. 3/5