martes, 1 de abril de 2008

Reign on me (2007), En algún lugar de la memoria


Alan Johnson, un dentista, está pasando un mal momento personal. Se encuentra un día casualmente, por la calle, con un antiguo compañero de universidad que sí que lo está pasando verdaderamente mal. El encuentro y el esfuerzo por ayudarle resulta transformador para ambos.
No había ni oído hablar de esta película y, sin embargo, es de las mías. Sencillamente magnífica. A los diez minutos ya estaba absorto, impresionado ante la intensidad de muchas escenas, la hondura de algunos momentos tristes. La esposa de Alan aparece en algún momento completando un puzle y felicitándose por haber encajado alguna pieza. Es casi un símbolo, porque Reign on me discurre un poco así: sin darte cuenta, de pronto, el guionista aporta un detalle nuevo y te completa un poco más el drama de sus personajes. De sorpresa en sorpresa.
La película tiene un tono urbano a juego con la banda sonora (también ahí me he visto o, mejor, me he oído...): Springsteen, por ejemplo, y una versión extraordinaria de The Who cuando salen las letras de crédito.
El director y guionista, Mike Binder, es un hombre de una pieza y se ha ganado mi admiración. Anoto su nombre para ayudarle a lograr la fama que se merece y a que mi memoria se esfuerce en retenerlo. En su película las almas dan gritos. Una advertencia: no es divertida (aunque arranca alguna sonrisa) y no es para ver con niños. 5/5.

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