Aprovecho que el Presidente del Gobierno ha popularizado esta anécdota de fray Luis de León, para subir al blog una entrevista y romper una pausa de más de cinco años.
En mi caso no ha sido por culpa de un proceso inquisitorial sino porque llevo unos años bastante dedicado al estudio y al latín y tuve que sacrificar el blog. Pero, como sigue vivo, me propongo seguir subiendo alguna cosa por si alguien pasa por aquí.
Saludos a todos,
https://lamiradaactual.blogspot.com/2019/03/alfonso-alvarez-de-mon-profesor-el.html
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sábado, 30 de marzo de 2019
lunes, 5 de marzo de 2012
Sexistas y sexistos
Os dejo el enlace del "contundente" informe de la RAE sobre la diferencia de sexo en el idioma.
Lo ha redactado D. Ignacio Bosque, el mejor profesor que he tenido hasta ahora.
(Un hombre muy educado, sabio, generoso, exigente.)
Un crack.
http://cultura.elpais.com/cultura/2012/03/02/actualidad/1330717685_771121.html
Lo ha redactado D. Ignacio Bosque, el mejor profesor que he tenido hasta ahora.
(Un hombre muy educado, sabio, generoso, exigente.)
Un crack.
http://cultura.elpais.com/cultura/2012/03/02/actualidad/1330717685_771121.html
lunes, 23 de mayo de 2011
Lenguas en guerra (2005), de Irene Lozano

Un ensayo sobre lengua y sociedad que se propone explicar algunas cuestiones lingüísticas que en España están confusas como consecuencia de una hipertrófica politización.
La lengua no se identifica con la nación. Si la diversidad lingüística es un patrimonio cultural valioso, no lo es menos la unidad lingüística. En España los nacionalismos han problematizado las lenguas convirtiéndolas en campo de batalla. Se han empeñado en cultivar la diferencia. Con leyes abusivas y costosas medidas políticas se esfuerzan por expulsar de Cataluña, País Vasco o Galicia al castellano como si se tratara de un elemento extraño y se usa la otra lengua como una seña de identidad nacional: ellos y nosotros. Saber catalán, vasco o gallego es bueno, qué duda cabe, y muy interesante. Saber castellano es igual de bueno, muy interesante también y muchísimo más útil además.
El nacionalismo ha creado una mentalidad muy estrecha obsesionada con la identidad cultural y más celosa de preservar la pureza identitaria que de defender los derechos de las personas y su beneficio.
Irene Lozano escribe con fuerza y seguridad, en la línea de las obras de José Ramón Lodares (Lengua y Patria creo que trataba de lo mismo). 4/5.
martes, 6 de octubre de 2009
Veo una voz (1990), de Oliver Sacks

Soy seguidor de Oliver Sacks. He leído bastantes libros suyos: Con una sola pierna, El tío Tungsteno o Un antropólogo en Marte son los que me vienen a la memoria.
Sacks es un neurólogo británico afincado en USA. Es un médico humanista y un buen escritor.
Este libro llevaba como subtítulo "Viaje al mundo de los sordos" y tenía para mí el atractivo de leer algo de Oliver Sacks directamente relacionado con el lenguaje.
He de confesar que me ha aburrido y se me ha atascado. Sacks tiene algo de escritor profesional. Escribe sobre cosas sobre las que se propone escribir: en este caso sobre el mundo de los sordos. Y el libro tiene el aire de una tarea impuesta. Resulta un poco forzado, muy centrado además sobre los propios hallazgos del escritor.
A mí me interesaba el tema, porque me gusta la psicolingüística y me interesan casos como el de Helen Keller o el del niño salvaje de Aveyron pero, aunque los menciona y comenta, no los trata con detalle.
Copio una cita y luego la nota al pie:
El incalificable experimento del faraón Psamético (que hizo criar a dos niños por unos pastores que no les hablaban nunca, para ver qué lenguaje hablarían de modo natural, si es que hablaban alguno) se repite potencialmente con todos los niños que nacen sordos.
NOTA: El experimento del faraón Psamético, que reinó en Egipto en el siglo VII a.C., lo describe Herodoto. Repitieron el experimento otros monarcas, entre los que se incluyen Carlos IV de Francia, James IV de Escocia y el tristemente célebre Akbar Khan. Irónicamente, en el caso de Akbar Khan, se entregaron los niños no a pastores a los que se prohibiese hablar sino a ayas sordas que no hablaban (pero que, aunque Akbar no lo supiera, hablaban por señas). Cuando llevaron a estos niños a la corte de Akbar, al cumplir doce años, ninguno hablaba, ciertamente, pero todos ellos dominaban el lenguaje de las señas. No había, estaba claro, ningún lenguaje innato o "adámico", y si no se utilizaba ningún lenguaje, no se aprendía ninguno; pero si se utilizaba un lenguaje cualquiera, incluso uno de señas, ese se convertía en el lenguaje de los niños.
miércoles, 3 de junio de 2009
De nuevo me pongo a escribir… (mi tesis)
No os explico el título de la entrada porque es un humor muy mío y creo que es mejor no denigrarme en la world-wide-web. La noticia que traigo al blog es que retomo mi tesis doctoral después de ocho años de lenta maduración en las bodegas del olvido.
No sé si administrativamente me veré con alguna dificultad por este largo periodo de reflexión; no estoy seguro tampoco de que mi director de tesis se acuerde de mí, pero por lo pronto he empezado a actualizar la bibliografía y desempolvar los materiales que guardo.
Inma, que no tiene bastante con su trabajo, es la culpable de esta reacción (denominarlo resurrección sería precipitado). Se encontró con mi director de tesis y dice que hablaron de que era una pena que la hubiera aparcado y de que si estaba todavía a tiempo y de que si patatín y patatán. Malditos.
Si pasáis por Villa Molina desde hace tiempo, habréis comprobado que cada vez hay menos espacio para mis reflexiones. Es que cada vez reflexiono menos. El trabajo no me deja. Una tesis por terminar es sencillamente lo que me faltaba. Sobre todo para el mes de junio… Villa Molina va a ser pronto un desierto.
¡Venga líos!
No sé si administrativamente me veré con alguna dificultad por este largo periodo de reflexión; no estoy seguro tampoco de que mi director de tesis se acuerde de mí, pero por lo pronto he empezado a actualizar la bibliografía y desempolvar los materiales que guardo.
Inma, que no tiene bastante con su trabajo, es la culpable de esta reacción (denominarlo resurrección sería precipitado). Se encontró con mi director de tesis y dice que hablaron de que era una pena que la hubiera aparcado y de que si estaba todavía a tiempo y de que si patatín y patatán. Malditos.
Si pasáis por Villa Molina desde hace tiempo, habréis comprobado que cada vez hay menos espacio para mis reflexiones. Es que cada vez reflexiono menos. El trabajo no me deja. Una tesis por terminar es sencillamente lo que me faltaba. Sobre todo para el mes de junio… Villa Molina va a ser pronto un desierto.
¡Venga líos!
sábado, 12 de abril de 2008
Los perros ladran (2)
Tenía pendiente la consulta de un diccionario de ideas afines en busca de los terminos castellanos para los ruidos animales.
Hace unos días estuve en casa de Inma y consulté el Diccionario de ideas afines (1983) de F. Corripio pero no vi en él nada; en cambio, me encontré una entrada interesante (que copio, manteniendo las negritas donde figuran en el original) en el Diccionario de palabras afines (2001) de Josep M. Albaigès, bajo la voz zumbar:
La abeja y la mosca zumban; el asno rebuzna; el becerro berrea; el buey muge; el búho y el gallo cantan; los pájaros gorjean, pían o trinan; el carnero y la cabra balan; el caballo relincha; el canario gorjea y trina; la cigarra carraquea; la cigüeña crotora; el cerdo, el jabalí y el oso gruñen; el conejo gañe; la corneja y el cuervo graznan, el elefante barrita; la gallina cacarea; el gato maya; el gorrión pía; el grillo chirría; el perro ladra y aúlla; el león y la pantera rugen; el lobo aúlla; la marmota, el mirlo y la serpiente silban; el milano y el ratón chillan; el mono grita; la paloma arrulla; el papagayo charla; el pato ganguea; el pavo y la clueca cloquean; la perdiz reclama; el pollo piula; la rana croa; el ruiseñor trina; el tigre ronca y maúlla; el toro brama; la urraca picotea y charla; el potro ahína.
No queda dicha aquí, de esta manera, la última palabra, ni mucho menos. ¿Qué es eso de que el pato ganguea (el DRAE no recoge esta acepción), en lugar de parpar (como me sugirió Eduardo en su comentario, aquí). ¿Maúllan los tigres? Y, por contra, los gatos, ¿no maúllan sino que mayan? ¿Y el ronroneo? ¿Y las ovejas? ¿Y los gallos? ¿Y los ratones...?
Hace unos días estuve en casa de Inma y consulté el Diccionario de ideas afines (1983) de F. Corripio pero no vi en él nada; en cambio, me encontré una entrada interesante (que copio, manteniendo las negritas donde figuran en el original) en el Diccionario de palabras afines (2001) de Josep M. Albaigès, bajo la voz zumbar:
La abeja y la mosca zumban; el asno rebuzna; el becerro berrea; el buey muge; el búho y el gallo cantan; los pájaros gorjean, pían o trinan; el carnero y la cabra balan; el caballo relincha; el canario gorjea y trina; la cigarra carraquea; la cigüeña crotora; el cerdo, el jabalí y el oso gruñen; el conejo gañe; la corneja y el cuervo graznan, el elefante barrita; la gallina cacarea; el gato maya; el gorrión pía; el grillo chirría; el perro ladra y aúlla; el león y la pantera rugen; el lobo aúlla; la marmota, el mirlo y la serpiente silban; el milano y el ratón chillan; el mono grita; la paloma arrulla; el papagayo charla; el pato ganguea; el pavo y la clueca cloquean; la perdiz reclama; el pollo piula; la rana croa; el ruiseñor trina; el tigre ronca y maúlla; el toro brama; la urraca picotea y charla; el potro ahína.
No queda dicha aquí, de esta manera, la última palabra, ni mucho menos. ¿Qué es eso de que el pato ganguea (el DRAE no recoge esta acepción), en lugar de parpar (como me sugirió Eduardo en su comentario, aquí). ¿Maúllan los tigres? Y, por contra, los gatos, ¿no maúllan sino que mayan? ¿Y el ronroneo? ¿Y las ovejas? ¿Y los gallos? ¿Y los ratones...?
jueves, 7 de febrero de 2008
En busca del lenguaje originario
En el siglo XVIII, el rey prusiano Federico II reflexionaba sobre el siguiente fenómeno: un niño francés ―decía el soberano― habla francés, mientras que un niño inglés habla inglés y un niño alemán habla alemán. Quiso saber qué idioma hablaría un niño a quien nadie dirige ni una palabra. Con esta intención, hizo buscar en la ciudad a bebés recién nacidos que habían sido abandonados, los mandó reunir en un hospital con instalaciones perfectas, y dio órdenes muy precisas a las enfermeras: ellas tenían que cuidar con esmero la alimentación, el sueño y la higiene de los bebés, pero les estaba tajantemente prohibido ni hablar, ni mirar, ni sonreír a los pequeños, ni mostrarles el más mínimo afecto. En una palabra, debían actuar como autómatas, para que ningún bebé les cogiera “simpatía”; de este modo ―pensó el rey― sería posible descubrir el “lenguaje originario” de la humanidad… Pero a pesar de todos los esfuerzos materiales, los bebés no hablaban, todo lo contrario; se debilitaron cada vez más, enfermaron y, después de algún tiempo, todos murieron…
(Jutta Bruggraf. Libertad vivida)
Tengo que investigar sobre este caso tan curioso. Hay que ver qué peligro tienen estos científicos…
(Jutta Bruggraf. Libertad vivida)
Tengo que investigar sobre este caso tan curioso. Hay que ver qué peligro tienen estos científicos…
martes, 9 de octubre de 2007
Unas tildes como puños
No quise ayer ensuciar mi comentario al libro de Bobin con esta protesta. Figura hoy en lo que jurídicamente podría llamarse una pieza separada.
Con una "g" o una "j" equivocada soy comprensivo: el diccionario es vasto (con "v") y ese error puede ser mío. Con las tildes soy menos tolerante. Porque las tildes son habas contadas.
Me desconcertó en la traducción de "Autorretrato con radiador" la cantidad de tildes mal puestas: 10, 11, quizá más. En la primera ni te fijas, a la cuarta ya no ves otra cosa. Cada una es un pisotón en el mismo pie. En la página 109 dos pisotones.
Tanta insistencia en errar (sin "h") genera una desconfianza mayúscula sobre el traductor, sobre el editor o sobre vete tú a saber quién.
Cuando mis alumnos presentan un texto escrito en ordenador y les señalo alguna incorrección ortográfica, los chicos se llevan las manos a la cabeza y juran y perjuran ¡que pasaron el corrector ortográfico!
Pues eso: que habrá que enseñar a Bill Gates a poner bien las tildes en español.
Con una "g" o una "j" equivocada soy comprensivo: el diccionario es vasto (con "v") y ese error puede ser mío. Con las tildes soy menos tolerante. Porque las tildes son habas contadas.
Me desconcertó en la traducción de "Autorretrato con radiador" la cantidad de tildes mal puestas: 10, 11, quizá más. En la primera ni te fijas, a la cuarta ya no ves otra cosa. Cada una es un pisotón en el mismo pie. En la página 109 dos pisotones.
Tanta insistencia en errar (sin "h") genera una desconfianza mayúscula sobre el traductor, sobre el editor o sobre vete tú a saber quién.
Cuando mis alumnos presentan un texto escrito en ordenador y les señalo alguna incorrección ortográfica, los chicos se llevan las manos a la cabeza y juran y perjuran ¡que pasaron el corrector ortográfico!
Pues eso: que habrá que enseñar a Bill Gates a poner bien las tildes en español.
sábado, 6 de octubre de 2007
Los perros ladran (I)
Los perros ladran y los gatos maúllan pero ¿qué hacen los patos?
No he encontrado todavía la respuesta. ¿Graznar quizá, como los cuervos? Y quien dice patos dice otros muchos animales.
Las ranas croan, los cerdos gruñen, las vacas mugen, los caballos relinchan, los burros rebuznan, los lobos aúllan, los leones rugen, los elefantes barritan, los pájaros pían, las gallinas cacarean y los ciervos berrean. Y por hoy ya basta. Las aportaciones son bienvenidas.
No he encontrado todavía la respuesta. ¿Graznar quizá, como los cuervos? Y quien dice patos dice otros muchos animales.
Las ranas croan, los cerdos gruñen, las vacas mugen, los caballos relinchan, los burros rebuznan, los lobos aúllan, los leones rugen, los elefantes barritan, los pájaros pían, las gallinas cacarean y los ciervos berrean. Y por hoy ya basta. Las aportaciones son bienvenidas.
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