domingo, 4 de septiembre de 2011

Echando raíces (2009), de John Coverdale

Breve semblanza biográfica de don José Luis Múzquiz, uno de los primeros sacerdotes del Opus Dei, que desarrolló principalmente sus trabajos apostólicos en EE.UU.
Lo cierto es que Father Joseph (como allí se le conocía) vivió en bastantes lugares (Japón, USA, Suiza, Roma, Cádiz etc.) y dedicado a tareas bien diversas. El libro no deja espacio para las emociones pero se intuye una personalidad discreta, generosa, tenaz y sobria. 3/5.

sábado, 3 de septiembre de 2011

De vidas ajenas (2009), de Emmanuel Carrère



Dice el autor casi al final del libro: "Cada mañana desde hace seis meses, voluntariamente, he pasado unas horas delante del ordenador para escribir sobre lo que más miedo me da en este mundo: la muerte de un hijo para sus padres, la de una mujer joven para sus hijas y su marido. La vida me ha hecho ser testigo de estas dos desgracias, una tras otra, y me ha encomendado, o al menos así lo he comprendido, dejar testimonio de ellas". De vidas ajenas, en efecto, relata dos desgracias familiares desgarradoras y la repercusión psíquica sobre los más próximos. Son casos reales o lo parecen. Más que una novela es un ensayo. Algo parecido al otro libro que había leído de Carrère: El adversario. También tenía el tono de un "docu-drama": la reconstrucción del caso de Claude Romand, que cierto día había asesinado a toda su familia. También era (o parecía ser) un caso real.
Ambos libros se componen de una reconstrucción de los hechos y la narración del propio proceso de investigación del autor: especialmente cómo son y qué le cuentan las personas con las que se entrevista.
Los dos que he leído de Carrère son libros duros, tratan sobre desgracias, pero este cuenta muertes naturales mientras que El adversario hurgaba en la mente de un asesino y era absolutamente estremecedor.
Este, en cualquier caso, es también un libro duro. Y un libro extrañamente aséptico porque trata sobre la muerte sin encontrar (ni en el escritor ni en los protagonistas) apenas principios religiosos que orienten el sentido de la existencia. Son personajes todos admirables pero ciegos para lo sobrenatural. Muy bien escrito. 3/5.

jueves, 18 de agosto de 2011

Una temporada para silbar (2006), de Ivan Doig



Novela que reconstruye una infancia feliz en Montana. El narrador -el segundo de tres hermanos- recuerda cómo su padre, al poco de enviudar, contrata una ama de llaves que le ayude a llevar la casa. Con ella llega al pueblo su hermano, que se convertirá en un profundo y original maestro de la escuela local. Dos personajes extraños que se aclimatan a la vida de un pueblo. Acontecimientos de tono menor contados con mucho oficio y buen pulso. Lento pero ingeniosamente articulado. Muy humano. 5/5.

martes, 9 de agosto de 2011

El cura de Ars (1925 ?), de Francis Trochu


Las hagiografías, las biografías de santos, tienen el peligro de describir personajes imposibles.
El santo Cura de Ars, tal como se muestra en este libro, resulta un ser humano real (aunque con una personalidad muy peculiar y con patentes limitaciones); sin embargo es también un hombre heroico y, al fin, extraordinario.
Su parroquia era un pueblucho miserable pero él, cura humilde, encontró esa labor como una misión asequible, a su tamaño, y al entregarse a ella por entero se desbordaron los efectos: Ars se convirtió en lugar de peregrinación.
Los últimos capítulos se me hicieron pesados porque Trochu hace recuento de milagros y hechos extraordinarios que me distancian de una figura admirable pero extraña: Vinney es un hombre de una austeridad tremenda pero de una efusividad infantil. También la peculiar forma de ser del cura de Ars se agudiza en la vejez.
Además de un ascetismo de antología, impresionan su sencillez y su profundísimo amor a Dios. 4/5

domingo, 7 de agosto de 2011

Los guardianes de la luz (1959),de Rosemary Suttcliff


Vi que Plataforma publicaba una cuarta novela histórica de Sutcliff (mi opinión sobre las anteriores aquí, aquí y aquí) y me leí la contraportada. Aunque no recordaba bien el argumento de Aquila, el último romano, el protagonista y la época de esta eran iguales. ¡Y tanto! Cuando iba por el capítulo ocho caí en la cuenta de que se trataba del mismo libro, solo que el traductor ha titulado la obra más pegados al original (The lantern bearers). Lo he vuelto a leer. Me ha vuelto a gustar.
Quizá encuentro que la historia es demasiado compleja y larga. Trata la vida de Aquila, el protagonista, a lo largo de veinte años a partir del 410, de la retirada de los romanos de Britania. Sobre todo al final, los personajes quedan un poco en segundo plano como asistiendo a los acontecimientos. 4/5.

sábado, 6 de agosto de 2011

La voz (2002), de Arnaldur Indridason


"Novela de crímenes" tipo Mankell pero en Islandia. Ambiente moral sórdido en las circunstancias del crimen y en la vida de las personas relacionadas con el crimen. Gente muy sola, sin lazos familiares o virtualmente sin ellos. La novela, como en las de Mankell, tiene también una cierta pretensión de crítica social, aunque sin muchas propuestas. El mundo que describe (por la frialdad afectiva, la degradación moral y la tristeza) parece una antesala del infierno.
La novela, aunque sórdida, es amena y curiosa. Es la tercera de una saga de la que todavía no he leído más. 4/5.

viernes, 5 de agosto de 2011

Pascal (2009), de Yves Chiron


Chiron es claro y prudente al explicar las polémicas teológicas en las que Pascal participó; equilibrado también cuando discierne lo más probable en pasajes biográficos discutidos; y sobrio, en fin, al tratar cuestiones colaterales por interesantes que fueren.
Pasal, que no llegó a cumplir los 40, fue un matemático brillante, un científico riguroso y un creyente apasionado y combativo. Fue además un hombre de negocios (fundó una empresa de transporte urbano en Paris) y un inventor (construyó una calculadora mecánica, que también comercializaba). Un genio. 4/5.