sábado, 2 de agosto de 2008

La profesión del profesor...

Relacionado con lo que comentaba antes (aquí) al hilo de The Ron Clark story, sobre el hecho de que el profesor extraordinario se deja la vida en el empeño, me llamó la atención este comentario de María García Amilburu en el libro que estoy leyendo. No resuelve el tema pero sugiere cierta moderación:
Por lo que respecta a la mentalidad --al modo personal de ver la realidad, de afrontar las cuestiones, etc.--, es muy importante conseguir una fuerte unidad entre la identidad personal y la identidad profesional como docente. Pero en lo que atañe a la distribución concreta del tiempo --cada día, cada semana, cada mes, cada año--, es preciso establecer una clara distinción entre "la profesión" y "la vida personal". Si no se marcan esos límites --todo lo flexibles que sea necesario, pero límites al fin y al cabo-- acabarán deteriorándose la salud física y mental, las relaciones familiares y de amistad, y toda la vida se irá empobreciendo a causa de una excesiva implicación emocional con los alumnos y una mal entendida dedicación a la profesión docente como forma de vida.
(María García Amilburu; Nosotros, los profesores)

2 comentarios:

triste_vida dijo...

La profesión de profesor...todo un sueño para mí desde que era una renacuaja...una pasión, quizás vocación...no sé como llamarlo pero la verdad es que siempre ha sido mi sueño y estoy segura que por él lucharé todo lo que haga falta...al fin y al cabo no me planteo no poder estar delante de una clase de bachillerato o de la eso haciendo que sientan pasión por las matemáticas, por la química, por la física...por aquellas asignaturas que con facilidad se les coge odio y quedan anuladas en un rincón...

La filosofía una de las mejores ciencias...lo mejor de ella es que complementa al máximo todas las otras, experimentales o no que también me apasionan...

Ser profesora...un sueño por el que empezaré a luchar realmente en setiembre cuando empiece de una vez la universidad...lucharé por tardar lo menos posible en ser licenciada y poder estar al lado de aquellos adolescentes que como yo siempre recuerdan a algunos de sus profesores, entre los cuales en mi caso, está el de filosofía jeje

Besos

alfonso dijo...

Ánimo con esos deseos, pero yo te diría que no tengas prisa para empezar a dar clase. O, quizá mejor, que no tengas prisa en terminar la Universidad. Es un periodo muy bonito y, además, es necesario. Estudia, lee, aprende, no subestimes la importancia de prepararte.
Todo llegará. Pero serás mejor profesora si estás mejor preparada.