jueves, 11 de octubre de 2007

Para el concurso "Un millón por un soneto"

Jamás supe de nada tan bonito
como eso de un millón por un soneto;
que nada incita tanto a cualquier reto
como ofrecer por ello un milloncito.

Un "kilo" es justo lo que necesito
para sacar la pata en cierto aprieto
(permitidme que guarde aquí el secreto;
prefiero que no conste por escrito).

Si el fallo es a favor, feliz lo acato;
si en contra, me desquito en la rabieta
―que un rato a buen rabiar quién me lo quita―;

pero, si el tribunal se aviene a un trato,
en lugar de premiar al más poeta,
dad la dote al que más lo necesita.

4 comentarios:

Eduardo dijo...

Impresionante. Si por mi fuera, el millón era tuyo. Creo que utilizaré el soneto para comentario de texto en clase...

alfonso dijo...

Lo que necesita mi arte es jueces que lo comprendan...
Avísame si eres jurado en algún concurso. Sigo en apuros.
Gracias.

Anónimo dijo...

Mi infancia era una plaza de cemento
con niños que jamás decían basta
si había un balón de reglamento
y farolas que hacían de canasta.
.
Mi infancia fue soñar con ser un hombre
y abstraerme en las clases por decreto
y llamar a mi padre por su nombre
y llorar por las noches en secreto.
.
Mi infancia fue mentir con mi verdad,
descubrir las cosas por mi mismo,
atraerme lo prohibido y la maldad,
navegar al borde del abismo.
.
Mi infancia era jugar a ser un niño,
ser un indio si mi hermano era un vaquero,
tirar los cuadros del pasillo
si César era Lineker y yo el portero.
.
Mi infancia eran peleas clandestinas,
luchar con mi hermana y su autismo.
¡Me enfadaban sus largos silencios!
Eva, tan hermana y tan distinta de mi mismo.
.
Mi infancia es una emoción que aparece,
que agito sin que nunca se disuelva.
Mi infancia era feliz y cada noche
recito una oración para que vuelva.
.
Mi infancia fue lo que fue,
que no fue poco.
Hay que ver cuanto incordiaba,
aquel bajito tan loco.


Dolar.

alfonso dijo...

¡Guau! Muchas gracias por la aportación, Dolar. Muy emotivo. Me recuerda al de González Ovies que puse en el blog hace tiempo. No puedo ponerme ahora a buscarlo, pero ahí está.